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Introducción

enseñanza by roteComo algunos de vosotros ya sabréis, descubrir el método Piano Safari transformó completamente mi manera de dar clase. Su combinación de piezas para ser enseñadas sin partitura (“by rote” en inglés) con otras enseñadas con partitura (basadas en la lectura interválica) y la manera de enseñar los distintos elementos teóricos y técnicos cambiaron mi concepción de la enseñanza. De hecho estos cambios me llevaron a escribir mis propias piezas. En la página de Piano Safari se pueden encontrar varios artículos escritos por sus autoras, Julie Knerr y Katherine Fisher, acerca de su concepción de la enseñanza del piano. Quería dar las gracias a Julie y Katherine por darme su permiso para traducir al castellano sus “mini essays”. El primero de esta serie de mini ensayos que voy a traducir es el que habla de los beneficios de la enseñanza sin partitura. En inglés se usa la palabra “rote” para describir este tipo de enseñanza, no sabía cómo traducirla al castellano porque ninguna de sus acepciones me parecía que se ajustara a su verdadero significado. Bajo mi punto de vista, la enseñanza “by rote” es una combinación del trabajo de memoria, de imitación, de  comprensión y de oído. Sin más rodeos os presento la traducción del texto, espero que os guste.

Los beneficios de la enseñanza sin partitura por Julie Knerr y Katherine Fisher

Como resultado de nuestra experiencia con varios métodos de piano, llegamos a la conclusión de que el principal objetivo de muchos de los métodos de iniciación no es necesariamente enseñar a los niños a tocar el piano sino enseñarles a leer la notación musical en el piano. Debido a poner el centro de atención en la lectura, estos métodos podrían compararse a un libro de gramática para aprender lenguas clásicas como latín o griego. Aunque una persona puede aprender a leer y escribir en griego clásico con un texto de gramática, no será útil para aprender a hablar de la manera en la que sonaba en la época de Alejandro Magno. Para poder hablar un lenguaje de manera correcta y fluida, se necesitará escuchar cómo suena y practicar hablándolo.

De la misma manera, un método de piano basado en la lectura musical podrá guiar al profesor a enseñar la notación musical, pero puede que no sea tan útil para enseñar oído ni a expresarse artísticamente a los niños. Además, los estudiantes podrán desilusionarse y desmotivarse cuando vean que todas las piezas del libro son de un mismo nivel básico de lectura, con las mismas texturas melódicas y rítmicas. La mayoría de los niños han sido expuestos a música más complicada desde su nacimiento, y son capaces de tocar música más compleja de la que pueden leer.  Enseñar a los alumnos sin partitura (con referencias a ella pero sin basarse en la lectura) les permite desarrollar su capacidad auditiva, técnica, y su memoria, sin la complicación añadida de tener que leer la notación. La música es un arte sonoro, así que los alumnos tendrán que aprender música con sus oídos además de con sus ojos. Un buen balance entre piezas enseñadas con partitura y otras sin partitura ayudará al alumno a entender y expresar la música de una manera mucho más profunda.

Aprendiendo piezas sin partitura se obtienen los siguientes beneficios:

Motivación:

Los alumnos son capaces de tocar música más complicada desde el principio y esto les resultará más satisfactorio.

Comprensión musical:

Los alumnos que aprenden sin partitura comprenden más rápida y fácilmente que la música está compuesta de patrones y de estructuras lógicas. Aprenden piezas fijándose en un grupo de notas con sentido, no de una en una. Se dan cuenta de las variaciones y repeticiones de una manera más sencilla sin la distracción de la partitura. Más adelante, cuando los alumnos asimilan varias estructuras y patrones aprendidos de memoria, serán capaces de reconocerlos en la partitura y mejorará su capacidad de lectura.

Memoria:

Los alumnos se sentirán cómodos tocando piezas de memoria porque esa es la manera en la que han aprendido sus piezas “by rote”. Cuando los alumnos comienzan a leer, combinan lo que han aprendido de memoria y de oído con lo que leen de una manera mucho más integral que los que han aprendido sólo leyendo.

Concentración:

De esta manera, los alumnos pueden aprender piezas mucho más largas que si tuvieran que leerlas a través de la partitura. Esto incrementa la capacidad de concentración del niño al tener que tocar piezas mucho más extensas sin interrupción.

Creatividad:

Los alumnos son más creativos a la hora de improvisar y componer porque han estado expuestos a gran cantidad de patrones y sonoridades diferentes en sus piezas “by rote”. La gran cantidad de ideas musicales asimiladas por sus oídos, mentes, y sus manos proveen al alumno con un gran número de herramientas para crear su propia música. Los alumnos que usan posiciones y sonoridades limitadas verán limitadas también sus capacidades creativas.

Técnica:

Los alumnos serán más libres para fijarse en su técnica si al tocar no están simultáneamente leyendo la partitura. Por ejemplo, un profesor que está trabajando en una ligadura de dos notas podrá hacer que el alumno sea más consciente del movimiento abajo-arriba de la muñeca si éste no tiene que leer las notas al mismo tiempo. Para un alumno en sus primeros años es difícil centrarse en varias tareas a la vez, así que se podrá fijar de una manera mucho más eficaz en sus movimientos si le quitamos la distracción de la partitura.

Lectura:

Aunque parezca contradictorio, hemos encontrado que los alumnos que trabajan piezas sin partitura mejoran enormemente su capacidad lectora. Enseñar con y sin partitura no tienen porqué ser excluyentes. Una combinación de estas dos aproximaciones es perfecta para un aprendizaje global del alumno. Cuando aprenden piezas sin partitura, asimilan mejor intervalos, patrones y movimientos técnicos en su memoria muscular. Cuando aprenden a leer la notación, este repertorio de patrones aprendidos permitirá al alumno entender mejor lo que ven en la partitura y los movimientos necesarios para su correcta interpretación. Creemos que la mejor manera es combinar estas dos maneras de enseñar, con y sin partitura simultáneamente.

Conclusión:

Nuestro objetivo a la hora de crear Piano Safari era integrar las mejores características de todos los métodos que habíamos usado. Combinar aspectos de enseñanza “by rote” (Suzuki) con una aproximación interválica de la lectura (Clark, Chronister, Blickenstaff) proporciona, en nuestra opinión, la base más sólida para que los alumnos se conviertan en mejores músicos y mejores lectores.

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