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Improvisar al pianoEn general la improvisación no es un recurso muy utilizado en las clases de piano, por lo menos en el mundo de la enseñanza de piano clásico en España (si exceptuamos la gran labor del genial Emilio Molina en este campo). En mis clases he ido incorporando poco a poco este recurso y ahora soy total partidario de usarlo con todos los alumnos, no importa la edad ni el nivel del alumno, sus beneficios son tantos que ahora es una actividad diaria en mi aula. Esta actividad, junto con el trabajo de repertorio y de lectura a primera vista conforman los tres pilares básicos que trabajo en cada una de mis clases.

 

Mitos sobre la improvisación

Cuando cuento que improviso en clase de piano con mis alumnos muchos profesores  de piano me miran extrañados. Muchas de sus respuestas son las siguientes: “Yo no sé improvisar, así que no puedo enseñarlo”,  “A mí es que no me va el jazz ni la música moderna”, “Improvisar está bien pero no me da tiempo en clase porque ya tenemos bastante con preparar las obras del repertorio para el examen” o respuestas similares.

Todo el mundo puede improvisar: Reconozco que yo no soy buen improvisador, no tengo ningún talento especial para ello y nunca me enseñaron, pero esto no es un obstáculo para poder trabajarlo en el aula. Todo el mundo puede improvisar, sin excepción. Hay personas que tienen una capacidad innata para hacerlo, eso no hay duda, pero todos podemos trabajar este aspecto y aprender esta habilidad.

La improvisación no es jazz: me encanta el jazz, pero no sólo en el jazz se puede improvisar. Cualquier estilo de música se presta a ser improvisada. Jugar con los elementos que componen los diferentes estilos de música es improvisar. Hasta bien avanzado el siglo XIX la improvisación era fundamental en la formación de cualquier músico, pero posteriormente cobró tal fuerza la figura del intérprete de concierto que se perdieron estas costumbres de inventar música sobre la marcha.

No hay tiempo en clase para improvisar: Esto lo he pensado durante mucho tiempo, mis clases estaban centradas casi exclusivamente en preparar el repertorio, el trabajo sobre las obras me llevaba toda la clase y me faltaban los minutos. Esto era así porque elegía un repertorio para el que mis alumnos no estaban preparados. Cuando eliges unas obras adecuadas al nivel del alumno, y no al nivel que crees que debería tener el alumno, la clase da para realizar muchas actividades además de trabajar el repertorio.

En vez de aprender para crear, crear para aprender.

Esta frase de Forrest Kinney resume perfectamente mi punto de vista sobre la improvisación. A continuación citaré un fragmento de un post de Kinney aparecido en su blog: “Saber” una escala (desde mediados del siglo XIX) significa ser capaz de recorrer el teclado de arriba a abajo con ella. Se asume que una vez sepamos hacerlas seremos capaces de hacer algo creativo. ¿Es esto cierto?. No. Cuando aprendemos una escala recorriendo el teclado de arriba a abajo llegamos a “saberla” únicamente de esa manera (habitualmente de manera mecánica). Mi manera de introducir las escalas en varias tonalidades es imitando la forma en la que los niños y los animales aprenden de manera natural: a través del aprendizaje creativo. Podremos aprender una escala creando música con ella primero, así conseguiremos conocer la escala de una manera más intuitiva y activa que si la aprendemos de una manera rígida.”

La improvisación en la clase

Cualquier elemento pianístico, ya sea musical, técnico o teórico, será mucho mejor asimilado si lo hacemos a través de juegos de improvisación. Por ejemplo podemos hacer improvisaciones usando solo notas tocadas en staccato, o tocando un ligado de tres notas, o solo utilizando quintas, o acordes en una determinada posición. De esta manera podemos hacer que el alumno se concentre en crear música usando únicamente ese patrón o idea, y así entenderá y pondrá en práctica los diferentes elementos de una manera creativa y atractiva para ellos. Para llevar a cabo este trabajo resultan muy útiles los libros Forrest Kinney. Sus libros de Create First, tanto en dúo como para piano solo, son perfectos para esta tarea. Las improvisaciones que plantea están basadas en patrones sencillas enfocados a trabajar diferentes conceptos como notas negras, escalas, acordes, intervalos, etc.

Aquí pongo un ejemplo de una de sus piezas interpretada por el propio autor:

 

Y aquí uno de la misma pieza interpretada a duo:

 

Por acabar quería mostrar dos ejemplos del trabajo que realizo en el aula con mis alumnos para que se pueda apreciar más claramente la manera de trabajar.

Alberto, estudiante de 11 años de cuarto curso explica y realiza su improvisación.

Y Manuela, estudiante de 9 años de segundo curso, va a explicar e improvisar una pieza de Forrest Kinney:

 

Espero hacer más vídeos y posts sobre improvisación en el futuro, mientras tanto espero que os haya parecido interesante este primer post dedicado al asunto.

 

 

 

 

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