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En este post quiero hablar sobre los aspectos en mi manera de enseñar que he cambiado en estos últimos años. Durante mi carrera nadie me enseñó a dar clase, así que empecé enseñando de la manera en la que yo había sido educado. Poco a poco me fui dando cuenta de que a lo mejor la manera en la que yo aprendí no fue la mejor, así que empecé a replantearme la manera de dar clase. Como resultado de este análisis fui cambiando por completo mi manera de enseñar, corrigiendo errores y buscando nuevas soluciones. Aquí publico algunos de estos errores que he cometido y en los que todavía me sorprendo alguna vez cayendo de nuevo. Así que es un ejercicio de autoevaluación que espero que os pueda resultar útil. Quiero aclarar también que lo que para mí son errores otras personas pueden no verlos como tal. En cualquier caso, siempre es recomendable de vez en cuando reconsiderar la manera en la que uno da clase y pensar en las razones que te llevan a hacerlo de una forma y no de otra.

Error 1- Mi manera de enseñar es la correcta, son los alumnos y sus padres los que tienen que cambiar.

El problema de la enseñanza tradicional del piano es que funciona (o que parece que funciona), pero con un porcentaje muy pequeño de alumnos. Para mí era muy fácil culpar a las familias o a los alumnos, si lo que yo hacía funcionaba con algunos (pocos) de mis estudiantes, parecía claro que los que tenían que cambiar eran aquellos que no mejoraban. Debían estudiar más y de una manera correcta para tener los mismos resultados que conseguían los que sí avanzaban satisfactoriamente. Sobra decir que nunca conseguí esos resultados, pero a pesar de todo tardé varios años en darme cuenta de que quizá la culpa no fuera de los niños ni de sus familias.

No sé dónde leí que si un alumno no ha aprendido algo es que no se lo hemos enseñado. Podemos haberlo intentado, haberlo explicado, haberlo trabajado, pero si no lo ha aprendido es que no lo hemos enseñado. Enseñar es hacer que alguien aprenda algo, así que si no hay aprendizaje no hay enseñanza. Cuando algo no funciona en clase hay que cambiar de estrategia, buscar nuevos caminos para conseguir que el alumno avance, hacer una continua auto evaluación de nuestro trabajo nos ayudará a ello. Desde hace un tiempo siempre pienso que si algo no funciona quizá sea mi culpa, y en la mayoría de los casos acierto.

Error 2- Los alumnos tienen que trabajar desde la partitura.

Mi aprendizaje se basó en un continuo ejercicio de descifrar partituras. Mi profesor me proporcionaba piezas cada vez más difíciles, con escrituras cada vez más complejas y la mayoría del tiempo tanto de clase como de mi trabajo en casa lo dedicaba a ese ejercicio de desentrañar el misterioso mundo de la notación musical. Evidentemente de esa manera se aprende, yo y un montón de compañeros míos lo hemos hecho así y salimos vivos de eso. Muchos hemos pensado que si con nosotros funcionó ocurriría lo mismo con nuestros alumnos. En el camino se quedó un porcentaje enorme de niños que intentaron aprender a tocar y se chocaron con esta enseñanza anti natural. Pero parece que ese pequeño detalle no importaba. Incluso para los que conseguimos avanzar en nuestros estudios con este estilo de enseñanza hay maneras mucho más rápidas de aprender a hacer música, de aprender a leer música y de disfrutar con ella.

“El sonido antes que el símbolo” decía con razón la pedagoga Frances Clark. Primero hay que hacer música, escucharla, entenderla, verla en el piano, y por último ir a la partitura para ver cómo se refleja todo eso en el papel. Aprender a tocar el piano partiendo de la partitura es como aprender a hablar leyendo un libro. Primero se aprende a hablar y posteriormente se llega a la lectura y escritura.

Ahora en mis clases la partitura ha pasado a segundo plano, primero trabajamos en el piano haciendo música y después buscamos todo eso que hemos trabajado, tocado y escuchado en la partitura. Sorprendentemente, cuanto menos uso las partituras en clase más rápido aprenden a leer. Si los alumnos entienden lo que están tocando y luego lo encuentran en la partitura absorben la notación de manera más natural. Aprender a leer partituras es muy importante, pero no se consigue (o se hace de manera mucho más lenta) leyendo las obras de repertorio. Hay que combinar el trabajo musical sin partitura con un trabajo bien programado de lectura a primera vista, pero de eso hablaré en otro punto. Si queréis ver otros artículos de este tipo de enseñanza donde la partitura pasa a un plano secundario, sólo tenéis que escribir en Google “piano by rote” y aparecen innumerables artículos al respecto.

Error 3- Tardar mucho en preparar cada pieza.

El sistema de trabajar tres o cuatro obras al trimestre está muy asentado. A mí, sinceramente, me parece una barbaridad. Si el alumno necesita ese tiempo para tocar la pieza nos hemos equivocado en la elección de la obra. Un alumno no le verá sentido a su trabajo si para ver los resultados óptimos en una pieza tiene que trabajar en ella durante dos o tres meses. Además, en estos primeros años su capacidad para estudiar solo en casa no será lo suficientemente madura  como para afrontar este tipo de trabajo. La elección de obras demasiado difíciles hará que el alumno no las entienda y esto puede provocar dos cosas: que al no entender la tarea el alumno no encuentre la motivación para estudiarla y por lo tanto no practique, o que el alumno practique pero no de la manera correcta porque no está preparado todavía para este tipo de trabajo. Algún alumno, y esa es una rara excepción, será capaz de estudiar de una manera parecida a como lo hacemos en clase con este tipo de obras, pero no es lo habitual.

El alumno tiene que trabajar obras que pueda dominar en pocas semanas, dos o tres como máximo. Para ello, estas obras tendrán que tener un nivel de dificultad apropiado para el alumno, desde el primer día tienen que ser capaces de tocarla en clase. Si con el trabajo de una clase no es suficiente para abarcar todas las dificultades que entraña una obra, el alumno no sabrá cómo afrontar la práctica en casa. El trabajo en casa sirve para afianzar lo aprendido durante la clase de piano, no para aprender  cosas nuevas. Este año estoy trabajando, como sabréis si seguís el blog, el Reto de las 40 Piezas y está funcionando realmente bien. El alumno trabaja una obra nueva cada semana, una obra que entienda y que pueda abarcar con su trabajo en una semana. De esta manera he descubierto que practican más, mejor y, sobre todo, disfrutan más haciéndolo.

Error 4- Trabajar muchos aspectos que no dominan en una única obra musical.

Cuando en una obra el alumno se encuentra con varias dificultades diferentes que no domina significa que no está preparado para afrontarla con éxito. Si tiene que luchar con la lectura, con las articulaciones, con el fraseo, con dificultades técnicas diversas, todo mezclado, lo más probable es que el alumno no aprenda correctamente ninguna de ellas. Si tenemos suerte y el alumno es perseverante, al cabo de varias semanas o meses podrá tocar la pieza pero ¿habrá entendido lo que ha tocado?, ¿será capaz de aplicarlo en sus siguientes obras?, ¿habrá disfrutado trabajándolas?. Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, enhorabuena, tienes a un alumno excepcional. Pero estos alumnos excepcionales, que los hay, no son lo normal y no podremos trabajar con los demás de la misma manera. En realidad, estos alumnos excepcionales también mejorarán más rápidamente con obras más adecuadas a su nivel y trabajando un mayor número de obras.

Por lo tanto, es mejor trabajar un solo aspecto nuevo en cada obra. Por ejemplo, si quieres que tu alumno aprenda a tocar quintas en el piano (soy un fanático de las quintas por muchas razones), elige una obra en la que el único problema que tenga sea ese para que se pueda focalizar exclusivamente en él. Con esto tampoco habrá aprendido a tocar las quintas, habrá que reforzar este trabajo con un montón de piezas y actividades más, pero por lo menos es un buen primer paso. O si quieres que tu alumno mejore su legato, elige una obra en donde la única complicación sea la interpretación de ese legato, todo el resto de elementos que aparezcan en esa pieza deberán ser elementos que el alumno reconozca e interprete con total comodidad. El alumno debe centrarse en un solo aspecto que mejorar por pieza.

 

 

Error 5- Clases dedicadas exclusivamente al repertorio

Este error está relacionado directamente con los tres anteriores. Si eliges obras muy difíciles para el alumno y para las que no está preparado vas a necesitar toda la clase para intentar montarlas. Y ni aún así vas a poder hacerlo, lo que hace que el alumno vaya a casa sin tener una idea clara de lo que ha hecho en clase, de lo que ha aprendido, y de cómo trabarlo en casa. En estos primeros años, un exhaustivo trabajo sobre la pieza en clase, trabajando y puliendo diferentes aspectos de la obra, no va a funcionar porque en casa no van a ser capaces de reproducir todo lo que hemos trabajado durante la clase.  El trabajo sobre el repertorio es importantísimo, a mí me lleva la mitad o más de la clase, pero  si necesitas toda la hora de clase para preparar el repertorio, probablemente las obras elegidas sean demasiado difíciles. Si una obra requiere largas explicaciones, y una práctica muy ardua y complicada nos hemos equivocado de obra. Una clase de piano, bajo mi punto de vista, debería tener también una parte importante dedicada al trabajo de lectura a primera vista, una parte dedicada a la técnica o al conocimiento del teclado y también un tiempo dedicado a la improvisación, al juego o diversas actividades complementarias. El alumno se concentrará mejor si pasamos de una actividad a otra cada poco tiempo, los niños en sus primeros años de instrumento no están preparados para que su clase sea como una master class tradicional. Si el alumno trabaja un concepto a través de actividades diferentes y no sólo con sus obras de repertorio, lo entenderá de una manera mucho más profunda y será capaz de aplicarlo en obras posteriores sin nuestra ayuda.

 

Aquí acabo el post porque no quiero extenderme más, pero se me han quedado muchos de mis errores en el tintero así que habrá segunda parte. Podéis comentar libremente, tanto si estáis de acuerdo total o parcialmente como si no lo estáis en absoluto.

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