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El reto de las 40 piezasLa enseñanza de piano tradicional en España, y por lo que leo también en gran parte del resto del mundo, se ha basado principalmente en la elección de un repertorio de unas dos, tres o cuatro piezas por trimestre y en su perfeccionamiento artístico y técnico durante este tiempo. Dominadas estas tres piezas se empiezan otras de una mayor dificultad y así sucesivamente trimestre a trimestre y año tras año. Esto hace que el alumno prepare unas 10 piezas por año, en el mejor de los casos. La dificultad del repertorio sube demasiado deprisa de pieza a pieza porque, evidentemente, si quieres que un alumno tuyo prepare un nocturno de Chopin o una sonata de Mozart en su octavo año de estudio, por ejemplo, sólo habrá pasado por unas 60 piezas en su vida y no podrá afrontar estas obras con el bagaje musical que se necesita. Para enfrentarte a ellas necesitas haber tocado un número infinitamente mayor de obras de estilos diferentes, escrituras variadas, en todas las tonalidades posibles y de caracteres múltiples. ¡Y eso no se consigue con 60 piezas! De hecho estos alumnos (yo y mis amigos compañeros hemos estudiado de esta manera) luchan con las obras y no llegan a dominarlas ni a entenderlas nunca, porque cuando estás empezando a tocarlas ya hay que cambiarlas por las siguientes. En mi caso, en mis épocas de estudiante, si iba a casa de algún amigo y había un piano me decían: “Oye Juan, toca algo que debes tocar fenomenal después de 5 años tocando” a lo que yo tenía que responder “Uy, ahora no me sé ninguna, en un mes a ver si ya puedo”. Pero luego llegaba el siguiente mes y cambiaba de obras y ya no podía tocar ni las antiguas ni las nuevas, y era muy frustrante.

¿Por qué es importante tocar un gran número de obras?

Cuantas más obras toque un alumno más preparado estará. En esto todo el mundo está de acuerdo conmigo. El problema es que para conseguirlo hay que bajar un poco el nivel del repertorio porque el alumno no será capaz de tocar un gran número de piezas si le resultan muy complicadas. Y aquí es donde está el conflicto, hay profesores que prefieren aumentar el nivel de las obras rápidamente y sacrificar la cantidad de piezas que puede preparar el alumno. Yo pienso que eso es un error. Eso puede funcionar, pero sólo con un pequeñísimo porcentaje de alumnos. Estudiar muchas obras mejorará la motivación del alumno, la capacidad de memoria, de lectura, de técnica y de comprensión musical. Vamos, que según mi punto de vista no tiene ningún punto en contra y según mi experiencia tampoco. Llevo intentando aplicar con mis alumnos estas ideas estos dos últimos años y los resultados están siendo espectaculares. Además, como dice la pedagoga Julie Knerr, un alumno pequeño no tiene la preparación ni la concentración para preparar y estudiar tres obras de manera correcta. Así que si su tarea semanal es estudiar tres obras, las estudiará 2 o 3 minutos cada una, si tenemos suerte, lo que hacen un total de unos 8 minutos de estudio.  Y si le mandas 7 piezas, seguirá practicando cada pieza por unos 2 o 3 minutos cada una, pero al ser más piezas estará sentado al piano más del doble de tiempo. Cuanto más tiempo pase un alumno delante del piano más aprenderá.  También, como dice Elissa Milne, si un alumno lleva 10 años tocando de 6 a 8 piezas por año  tendrá varios certificados de exámenes y varios cursos superados pero si deja el piano, porque se quiere dedicar a otra cosa, probablemente no podrá tocar más, no estará preparado para preparar obras por su cuenta y no encontrará estimulación alguna para practicar piano. Mi objetivo principal con mis alumnos no es conseguir que se dediquen a la música, eso ocurre con muy poca frecuencia, si no que puedan incluir el piano en su vida de manera permanente, ya sea para tocar con algún amigo, para tocar una pieza clásica que les guste o la música de una película o grupo musical que les apetezca y que lo puedan hacer sin mucha dificultad. ¿Cuánta gente ha dejado el piano al cabo de 8 años de estudio y lo ha abandonado por completo? Si el alumno después de estos 8 años hubiera practicado 40 piezas al año, en total serían 320, bagaje más que suficiente para poder enfrentarse a infinidad de repertorio por su cuenta sin problema.

¿Qué es el Reto de las 40 Piezas?

Buscando en internet vi que había más profesores pensando lo mismo que yo y que además ¡ya habían desarrollado la idea!. Fue así como llegué al reto de las 40 piezas, 40 piece challenge en inglés.  La idea surgió  en el año 2001 de la compositora y pedagoga australiana Elissa Milne, podéis leer en este link cómo surgió la idea y así de paso podéis echar un ojo a su interesantísimo blog del que ya he hablado en otros posts, elissamilne.wordpress.com . En este artículo cuenta cómo encontró en un prólogo de un libro de estudios para piano de 1850 que decía más o menos lo siguiente: “¿cómo es posible que los alumnos puedan lograr una gran variedad de habilidades, técnicas y musicales, si sólo aprenden 6 piezas al año? Nuestros alumnos tienen que estudiar muchas más piezas que 6, por lo menos unas 40 al año, si quieren tener alguna esperanza de dominar algún día el instrumento.” Ni Elissa Milne, ni este señor del siglo XIX, ni yo, somos los únicos que hemos pensado esto, evidentemente. Lo que sí ha hecho Elissa Milne es institucionalizarlo en Australia, donde se han publicado incluso unos libros de 30 piezas cada uno graduados y ordenados por cursos, de manera que puedas poner en práctica más fácilmente con los alumnos esta idea. El fenómeno se extendió rápidamente por Australia y desde hace pocos años llegó al mundo entero y se aplica en infinidad de países. No hay más que poner en google “40 piece challenge” y salen cientos de artículos al respecto. En español no he encontrado ninguno, así que lo he bautizado así: el reto de las 40 piezas. A raíz de esto han surgido el reto de las 30 piezas y el de las 50. Algunos profesores usan uno u otro pero el objetivo y la intención es la misma, conseguir que el alumno toque la mayor cantidad de piezas posibles para que mejoren todas sus capacidades técnicas, de lectura, de comprensión, de interpretación y de memoria.

¿Cómo empezar a aplicarlo?

Como dice Elissa Milne en su post o como puedes ver en el siguiente documento de la ACT Keyboard Association sobre el reto, no puedes poner de pronto a un alumno que tocaba 9 piezas al año a estudiar 40 piezas del mismo nivel. Si, por ejemplo, tienes un alumno de un nivel de 4º, podría tocar 4 piezas de ese nivel, 8 de un nivel anterior y completar con piezas mucho más fáciles hasta llegar a las 40. Este número de piezas al año equivale a una obra nueva por semana, son muchas, así que lo mejor es combinar piezas de varios niveles hasta llegar a las 40.  El alumno tendrá que combinar en su programa piezas de diferentes niveles, muchas de las cuales las tendrá que realizar en una semana. Pero incluso con las piezas más fáciles se debe llegar a un buen nivel de interpretación, no sólo bastará con leerlas sino que tendrá que tocarlas con un suficiente grado de perfección según sus capacidades.

¿Qué repertorio usar?

Es recomendable que el alumno tenga libros con muchas piezas de repertorio que pueda interpretar según su nivel, más adelante haré un post con una lista de libros por niveles que se adapten bien al reto de las 40 piezas. Piezas cortas y variadas que no sean muy difíciles de leer pero que sean ricas musicalmente hablando. Muchos de los libros de los que ya he hablado en otros artículos se adaptan bien a este propósito como: los Preludes in a Romantic Style de Gillock, la serie Accent on Gillock del mismo autor, Les Petites Images y Les Petites Impressions de Jennifer Linn, la serie de Little Peppers de Elissa Milne, métodos como el de Piano Adventures, libros de Paul Sheftel, Christopher Norton, Mike Cornick o mi libro, Piano Train Trips, concebido con esta idea de proporcionar al alumno piezas de diversos estilos y de fácil asimilación.

¿Cómo voy a empezar a implantar el reto?

Este curso que empieza en septiembre voy a intentar llevar a cabo el desafío con todos mis alumnos pero con 30 piezas, he visto que otros muchos profesores empiezan así. Así que, si eres uno de mis alumnos o eres alumno de algún profesor que lo vaya a implantar también, ¡ya puedes empezar a practicar! Además de empezar el desafío con mis alumnos, he leído que muchos profesores realizan el reto a la vez que sus estudiantes, o sea que a mí me toca ponerme a practicar. También espero tener a tiempo una plantilla de control para ver el progreso de los alumnos y se motiven más, en la que aparezca el número de piezas que tienen que aprender, si no me da tiempo usaré algunas de las que circulan por la red. A todo aquel que se apunte al reto le deseo mucha suerte y mucho ánimo. Merece la pena.

 

 

 

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