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El siguiente texto es una traducción de un artículo de Forrest Kinney que aparece en el libro Music-Creativity-Joy.

¿Rompiendo con la tradición?

Forrest Kinney

Me gustaría ofrecer unas palabras de ánimo a mis colegas de profesión que quieran realizar cambios en su manera de dar clase pero que tienen miedo de llevarlos a cabo, sobre todo por su temor a romper con la “tradición”. Después de 40 años enseñando música, esta es mi perspectiva.

En mi adolescencia recibí clases de dos grandes profesores de piano que me enseñaron a interpretar una gran cantidad de obras de la literatura pianística, escalas y arpegios y teoría musical.  Aprendí a tocar de memoria las Invenciones de Bach y los Preludios de Chopin (no podía parar de tocar la música de Chopin), también me enseñaron a escribir corales a cuatro voces siguiendo cuidadosamente las reglas y a recorrer el teclado practicando todas las escalas mayores y menores siguiendo el metrónomo. Y así fue también como enseñé durante mis primeros años de profesión.

A medida que ejercía mi labor como profesor me di cuenta de que algo iba mal. ¿Por qué mis alumnos se resistían a seguir mis instrucciones y a practicar correctamente?, ¿por qué acababa siempre tan cansado mi jornada laboral?, ¿por qué, a pesar de mi amor por la música y por la enseñanza, a medida que pasaban los años iba mirando cada vez más a menudo el reloj durante las clases?, ¿dónde estaban el disfrute y la parte más creativa de la música? Finalmente, dejé mi trabajo como profesor y comencé a trabajar como pianista.

Mientras trataba de ganarme la vida como músico descubrí que la formación que había recibido me preparaba para tocar recitales de piano pero no para tocar música en eventos sociales, ni música para tocar en ceremonias religiosas, tampoco podía tocar en grupos musicales, ni en un crucero, ni a realizar arreglos de piezas para mis alumnos o para cantantes, ni para tocar música de oído, ni a leer partituras cifradas, ni a tocar en estilos de jazz ni otras muchas habilidades necesarias. Así que aprendí estas nuevas destrezas, algunas de ellas guiado por un excelente profesor de jazz, otras las descubrí en libros pero la mayoría de ellas las aprendí probando nuevas cosas y confiando en mi oído. Haciendo todo este trabajo ya estaba preparado para ganarme la vida trabajando como músico.

Mientras realizaba distintas investigaciones históricas aprendí que los alumnos de Bach se preparaban para todo este tipo de trabajos ( ¡menos el de trabajar en un crucero!). Según su hijo Carl, Bach enseñaba a sus alumnos a tocar siguiendo un bajo cifrado (el cifrado de la época) desde casi el principio. Sus alumnos aprendían a improvisar, a hacer arreglos y a componer. Preparaba a sus alumnos para ser músicos en su comunidad.

Cuando volví a la enseñanza, empecé a descubrir que muchos de mis alumnos (casi todos) tenían el deseo de improvisar, hacer arreglos, escribir canciones, componer piezas y tocar con otros. Me di cuenta de que estos deseos eran algo natural que yo también compartía y practicaba pero que no lo desarrollaba en mi enseñanza.

En los siguientes 30 años redescubrí y puse en práctica la pedagogía que Bach desarrollaba, manteniendo a su vez lo que llamo el Modelo de enseñanza de intérpretes del siglo XIX diseñado para producir pianistas que toquen recitales. Ahora enseño a mis alumnos a improvisar, entender la armonía en el teclado, leer melodías cifradas, hacer arreglos, componer y tocar e interpretar repertorio de la literatura pianística. Estos cambios los fui introduciendo lentamente a lo largo de estas tres décadas.

Aunque la literatura para piano es un tesoro de incalculable valor, durante 200 años ha habido una necesidad de revivir y actualizar las diferentes ideas y objetivos de la enseñanza de J. S. Bach. Durante generaciones, la pedagogía para enseñar a improvisar y a realizar arreglos no se ha aplicado o se ha reducido a escritos de diferentes teóricos especializados, pero ahora existen numerosos recursos para aprender y enseñar estas artes casi abandonadas.

Para entender con perspectiva todo esto hay que reinventar nuestra profesión y restaurar las libertades que se perdieron en el camino. Entonces entenderemos que lo que llamamos “enseñanza tradicional de piano” sólo se practica desde la época en la que nació mi bisabuelo, pero no se hacía así en la época de Bach. Así que mi consejo es el siguiente, cada vez que tengas dudas o que te sientas culpable por dedicar tiempo con tus alumnos a improvisar, hacer arreglos o componer, piensa que no estás “rompiendo con la tradición”. Al contrario, estás redescubiendo una tradición mucho más larga que fue desterrada durante el siglo XIX. No estás abandonando la tradición, sino recuperándola y sumergiéndote en ella.

Music-Creativity-Joy Forrest Kinney
* Este artículo es el primero de una recopilación de 105 ensayos de Forrest Kinney recogidos en el libro Music-Creativity-Joy. Libro que recomiendo a todos aquellos profesores que estéis interesados en otro tipo de pedagogía que incluya no sólo la enseñanza del repertorio tradicional sino una formación más global del alumno, en donde el oído, la improvisación, la composición, los arreglos, la creatividad, la técnica y, por supuesto, la interpretación tienen cabida. Sus ensayos tratan sobre todos estos temas con una gran visión y comprensión de la pedagogía y, en ocasiones, con un gran sentido del humor. La mala noticia para los que no sepáis inglés es que no hay traducción al español, pero para los que os defendáis con este idioma se lee muy fácilmente. Mi nivel de inglés es intermedio-alto y lo leo sin complicaciones. Si queréis más información sobre el libro de Forrest Kinney sobre improvisación ¡La creatividad primero! podéis pinchar el siguiente enlace.

 

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