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Entrenamiento auditivoCualquier clase de música, tanto de instrumento, como de armonía o lenguaje musical, debería tener como objetivo mejorar el oído del alumno. La música es un arte auditivo, y por lo tanto el oído debería ser el eje de todo aprendizaje musical. Por desgracia, en la práctica habitual se descuida esta faceta. Es muy común encontrarse con profesores de instrumento que desconocen si sus alumnos tienen buen oído o no porque no lo trabajan en sus clases. En el post de hoy voy a plantear algunas actividades que se pueden llevar a cabo en el aula de piano para ejercitar el oído, actividades que, aplicadas a las tonalidades, pulsos o ritmos de las piezas del repertorio, ayudarán al alumno a entender las obras mucho mejor y también a preparar las siguientes con mayor facilidad.

Actividades para el entrenamiento auditivo

Antes de continuar leyendo el artículo os sugiero que veáis el siguiente vídeo, donde aparezco con mi alumna Violeta, de 9 años, llevando a cabo diferentes ejercicios-juegos:

Como habréis observado, soy un firme partidario del Do móvil. La música se aprende en un contexto tonal, en donde es más importante la función de cada nota en su correspondiente tonalidad que su propio nombre. Una vez que el alumno entiende y discrimina auditivamente estas relaciones tonales, ponerle nombre a las notas es muy sencillo.

Actividad 1: Cantamos y tocamos una sencilla melodía que la alumna entiende y es capaz de transportar con facilidad a varias tonalidades. Siempre suelo trabajar durante unas semanas, un mes más o menos, dos canciones, una en tonalidad mayor y otra en tonalidad menor. Depende de la melodía elegida los alumnos colocarán la mano en una determinada posición, en la canción de esta semana la mano derecha se coloca en la posición del tono correspondiente y la izquierda coloca el dedo dos en la sensible. En la pieza en tonalidad menor que estamos trabajando este mes (que no aparece en el vídeo) es la mano izquierda la que se coloca en la posición de la tonalidad correspondiente y la mano derecha toca la tónica una octava superior con el dedo tres. Estas posiciones cambian de una canción a otra, pero el alumno siempre tiene que ser consciente de algún dedo que le sirva de referencia, por ejemplo: la mano izquierda con el dedo 4 en la tónica y la derecha con el dedo 4 en la tónica una octava por arriba.

Actividad 2: En el siguiente ejercicio toco unos acordes para dar una tonalidad y Violeta tiene que cantar los tonos correspondientes usando (un poco a mi manera me temo) la fononimia de Kodaly. Podéis observar que utilizo a menudo los mismos patrones, así el alumno asimila los distintos grados mucho mejor. Una vez que se usan varios patrones, el alumno es capaz de ir de una nota a otra sin necesidad de hacerlo desde un patrón conocido. Por ejemplo, Violeta es capaz de cantar el primer grado, el tercero, el quinto y la sensible independientemente de si conoce o no el patrón, en cambio el segundo grado y el cuarto sólo lo canta con seguridad si es usando un patrón conocido. El sexto todavía estamos trabajando para incorporarlo. Ideas de patrones: 5-1, 3-2-1, 1-2-3, 7-1, 2-1, 4-3-2-1, 4-5-1, 5-3, 3-1, etc…

Actividad 3: Ahora Violeta tiene que tocar los diferentes patrones que le canto en tonalidad mayor. Hacemos el ejercicio usando la posición de la canción de esta semana.

Acividades 4 y 5: Son las mismas que las actividades 2 y 3 pero en modo menor, primero introduzco la escala menor armónica y más adelante la menor natural, Violeta todavía está trabajando en la escala menor armónica y no hemos pasado a la menor natural aún.

Actividad 6: Ahora llevamos lo aprendido a la partitura. Aunque en el vídeo no se ve muy bien por culpa del reflejo creo que se entiende perfectamente. Elegimos una nota en el pentagrama como tónica, a partir de ahí le señalo distintas alturas y las tiene que cantar en referencia a la nota que hemos elegido como tónica. No utilizo ninguna clave para no asociar las notas con alguna en particular, cuando hago esto le llamo clave de Ñu, un día lo dije con un grupo de alumnos y ya quedó así bautizada.

Como veréis, son solo diez minutos de clase pero a los que se le saca mucho beneficio. Yo tengo la suerte de tener a los alumnos en dos sesiones semanales, una en clase individual y otra en grupo, así que suelo realizar estas actividades en la sesión grupal, utilizando luego en la clase de piano individual estas actividades auditivas en el tono y métrica de las piezas de repertorio. Por ejemplo, si el alumno tiene que tocar una sonatina en Sol M con un acompañamiento tipo Alberti se puede hacer un trabajo auditivo previo como el del siguiente vídeo con mi alumno Alberto de 11 años:

De esta manera trabajamos las dos tonalidades principales que aparecen en la sonatina así como el pulso, el ritmo, el oído y la coordinación, y todo esto en ¡dos minutos!.  Cuando el alumno empieza a tocar la pieza la entenderá mucho mejor y la podrá preparar más fácilmente.

El oído es una herramienta fundamental para crear un buen músico y todos los niños lo pueden desarrollar si lo trabajan de manera correcta y sistemática. Siempre creí que el oído, la improvisación o la lectura a primera vista eran talentos innatos que tenían algunas personas, pero nada más lejos de la realidad. Evidentemente hay alumnos con más capacidad que otros, pero todos ellos pueden aprender estas capacidades si se hace de una manera bien secuenciada. Os animo a realizar este trabajo, merece la pena.

(Si tenéis alguna duda sobre las actividades aparecidas en los vídeos no dudéis en preguntarme).

 

 

 

 

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